lunes, 13 de junio de 2011

Acampadas



    Si algo distingue  a los Scouts son sus acampadas y las actividades en la naturaleza. A Sara, Esteban y Paola en cuanto les hablaron de estos temas se volvían locos por dormir en una tienda de campaña sin tener que cargar con sus padres, jajaja.
    Todas las semanas nos preguntaban por las acampadas, hasta el día que nos dieron la hoja de ruta de la primera noche fuera. En cuanto se enteraron, todo fueron gritos de júbilo y alegría desmedida. Bueno, de todos menos de los padres. Tengo que reconocer que siempre tengo muy controlados a los niños y que se vayan a dormir sin nosotros a otra ciudad me intranquilizaba un poco, lo que trajo consigo el cachondeo y mofa de mi mujer y mi hermana.


    Esa primera actividad llegó con el motivo del XXXI Festival Scout Galego, un festival donde cada grupo scout de Galicia presentaba una canción y aparte se hacían unas olimpiadas.
    Nos dieron la hoja de ruta, que es donde se encuentra toda la información, desde los horarios hasta lo que deben llevar en la mochila (como ya os dije lo tienen todo bajo control y nos lo ponen fácil a padres novatos como nosotros).
    Nos fuimos a una tienda de deportes a pertrecharnos del material necesario, no sin alguna llamada a un scouter experto como Iván.
    Cuando los vimos cargados con las mochilas, sacos de dormir y demás instrumentos nos dió la risa porque a ellos casi no se les veía, jajaja. Pero daba igual, si les pones un burro encima con la ilusión que tenían eran capaces de llevarlo a donde fuera.
    El sábado tempranito  nos vamos para el local y como pasa por esas fechas en Galicia, llueve un poco y les tocará dormir en un pabellón. Pero ya les daba igual, no iban a estar los padres y la fiesta estaba asegurada.
    El jolgorio en el local era notorio, todos los chavales deseosos de coger el bus y librarse de los padres. Cuando llegó el bus todos corriendo, los padres para darle un beso a los hijos y los hijos corriendo para irse al bus y que los padres no le dieran ni un abrazo delante de los amigos. Vamos una película, jajaja.
    Los chavales al llegar a Coruña hicieron varias actividades relacionadas con el día internacional de los bosques y por la tarde preparaban el festival que íbamos a ver los padres.
    Cuando llegamos al colegio donde se celebraría el festival lo primero que hicimos fue buscar a tus hijos para ver qué tal estaban. En principio nos costó encontrarlos por la multitud de gente que había y porque allí no paraba nadie, ni scouters, ni scouts e incluso ni los padres (en nuestro grupo scout se disfrazaron para apoyar la canción).
    Una vez encontrados, según nos daban el beso de rigor, les preguntábamos que tal lo estaban pasando y la respuesta en los tres casos era siempre la misma: "¡Bien, chao!". No perdieron ni un segundo en hablar con nosotros, lógico estando los scouters que son mas divertidos que los papás.
    Estando en el patio, antes de entrar al festival te das cuenta del buen rollo que hay. Me sorprendió el cachondeo y lo bien que se llevan entre ellos los scouters, casi tenían mas fiesta ellos que los niños , jajaja. Eso me gustó mucho porque aunque ellos no se den cuenta todo eso se lo transmiten a los niños. Y es complicado ese grado de alegría teniendo que coordinar un festival y teniendo que cuidar y entretener a un montón de niños.
     El festival estuvo genial cada grupo de padres animando a los suyos y aplaudiendo las canciones de los demás. Un ambiente muy bonito.
     La canción ganadora fue del grupo 19 de Ferrol, la verdad una canción preciosa. Aunque la nuestra también era muy buena.
    Llegó la hora de que los padres nos retiráramos para dejar a los niños pasar la noche solos. La operación fue la misma que en el bus, aunque esta vez los niños nos daban rápido el beso para ver si así nos íbamos pronto.
    Sinceramente, toda la intranquilidad que tenía me desapareció. Era la primera vez que dormían fuera de casa sin nosotros y yo pensé que alguno dudaría, pero ¡qué va! Y me alegré por ello. Estaban superfelices y yo contento por que el ambiente era fantástico y quedaban con unas persona que estaban muy pendientes de ellos.
    El domingo regresaban y lógicamente fuimos a recibirlos.¡Vaya espectáculo! Los niños supercontentos y activos. Pero los scouters... jajajaja. Cuando vimos bajar a Kaa del autobús nos dió una pena, jajaja. Parecía que le había pasado un autobús de niños por encima, no se podía mover, iba a cámara lenta. El fin de semana debió ser duro ya que en cuanto bañamos a los niños, nos dió la impresión de que se le hubieran acabado las pilas. Todos pasaron al estado KAA y se nos fueron quedando dormidos en diferentes sitios de la casa.
   Eso sí , alguno con los ojos cerrados nos preguntaba si para el siguiente fin de semana había otra acampada.


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