miércoles, 6 de julio de 2011

Sardiñada


    Llego un poco tarde pero hace unas semanas  tuvimos la sardiñada típica del San Juan con los scouts.
Nos fuimos para el local que tienen en las afueras de Santiago, un local que cuida, limpia y decora todas y cada una de las ramas scout.


    Allí los chavales están en su casa, tanto en el sentido lúdico, ya que allí realizan actividades, juegos, etc como en el sentido de responsabilidad que tienen que adquirir para organizarse en las tareas domésticas y de mantenimiento.

    En los alrededores tienen campo de baloncesto, de fútbol y unos bosques preciosos por los que hacen unas buenas caminatas y Hathi se deja las piernas entre los toxos, jajaja.







    No penséis que los scouts son ricos, que tienen tierras, instalaciones y locales. El local se lo cede el ayuntamiento de Santiagoy el resto se lo ceden los vecinos a los scouts, con lo cual me hace pensar que algo tendrán cuando tienen la confianza de la gente. Yo pienso que esa confianza se la ganan por la participación e integración que consiguen en las zonas por donde pasan.

    Os puedo decir que los vecinos nos cedieron el local social para celebrar la asamblea donde se nos informaba sobre el campamento de verano (de esto os hablaré en otra entrada) y un terrenito delante del local para preparar la sardiñada.

    La sardiñada la organiza el comité de padres que trabajan afanosamente toda la mañana para dar primero comida a los chavales y scouters y después a los padres. Y por cierto ¡qué rico estaba todo!
        

                                                         
                                                                                                                                                                                                       
 

    Y allí comimos, tirados en el campo con una buena temperatura, una buena comida y la alegría de los chavales. Eso sí cada rama tuvo su espacio "privado" en el campo y los padres comimos solos porque no tengáis miedo que los niños ni se nos acercaban.

    Yo tengo que reconocer que soy poco participativo en conversaciones. Suelo andar a mi aire haciendo fotos, me encanta escuchar, observar y aprender de lo que me rodea. Y esa convivencia  era perfecta para ver la alegría en los juegos de los niños, oír las risas de los scouters y aprender en las conversaciones de los padres más veteranos.

    A lo que sí me animé fue al partido entre padres e hijos, en el que los scouters se dividieron entre los dos equipos para compensar la falta de veteranía de unos y la falta de pulmón de otros. Eso sí, ganamos los padres 3 a 2.

    Acabamos a media tarde y parecía que allí no había habido ninguna fiesta. Todos, padres, scouts y scouters nos pusimos a recoger y quedó todo impecable.

    Otro dato que habla a las claras de los valores scouts fue el hecho que la comida que sobró se llevó al cotolengo. Ya os lo comenté , no se escapa nada y cada acto es una lección para nuestros hijos , y en este caso también para mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario